En la zona cafetera, haz lo que debes: visitar algún sitio donde el café sea lo crucial.
Chinchiná parecÃa eso mismo: tiene la fábrica más importante (según me dijeron) de café liofilizado. Pero descubrÃ, en una fugaz visita y acompañado por Daniel, que no tiene mucho misterio.
Llegamos tarde, tarde como para hacer un ‘tour’ a la plantación; pero los ‘tours’ parecÃan algo ridÃculos. Y la fábrica de café estaba protegida a más no poder, como si ahà guardasen algún secreto industrial maravilloso.
Asà que, lejos de cumplir las expectativas, nos dedicamos a comprar (en mi caso, 25 buenos puros por 3.000COP), pasear, y tomar café.
Curiosamente, en Chinchiná habÃa una oficina de turismo, sin posibilidades turÃsticas. Una (hartamente) simpática y (relativamente) exhuberante moza nos estuvo comentando nuestras opciones.