Tras dejar al autoestopista Jason a las afueras de Thunder Bay y desearle suerte en sus viajes, me dejé llevar por una conducción sin rumbo en la ciudad. Y, satisfechas mis subconscientes ansias de quemar gasolina sin motivo o recompensa, el wardriving me llevó al estacionamiento de un centro comercial.
Desde ahà llamé (a través de Skype) a Dean (él y su mujer -ahora separados- serÃan mis anfitriones de
couchsurfing), que me indicó su dirección.
Horas más tarde, estabamos tomando birrillas. Luego, tomando birrillas y jugando al RockBand: Dean y Vicky. Después, tomando birrillas en calcetines y yendo en la bici por la noche para poner carteles para un
yard sale (‘venta de cochera’, ‘Feria Americana’, o como gustéis) que iban a hacer Dean y Vicky en su jardÃn al dÃa siguiente.
Al dÃa siguiente, tomando birrillas en el ‘yard sale’, conocà a una amiga majeta cuyo nombre no puedo recordar. Mis
hosts me regalaron unas cuantas cosas (mesa firmada incluÃda) para la furgoneta antes de que apareciese el de la Salvation Army; y les compré a Thunder, la mascota que verÃa el resto del viaje desde una posición privilegiada (simetrÃa con el tenedor).
SeguÃ, tomando birrillas y tocando dúos de guitarra con el vecino para una serie de quinceañeros alcoholizados (es uno de los públicos menos crÃticos que se pueden encontrar).
El último dÃa fue más tranquilo, conocà a Mike (si mal no recuerdo) y a otro colega. En una rutina de RockBand: Metallica se quedaron, y me fui.